¿Hay emociones buenas y malas?
Cuando
hablamos de las emociones, tendemos a separarlas en positivas y negativas,
consideramos como positivas aquellas que nos causan placer y como negativas las
que generan displacer, erróneamente hemos aprendido que es mejor no
experimentar ni expresar estas últimas, y las hemos etiquetado como “malas”.
Vamos a revisar cuál es la clasificación de las emociones, la función que
tienen para nuestra vida y si pueden considerarse “malas” o “buenas”.
Lazarus
(1991, citado en Bisquerra, 2015), propone la siguiente clasificación de las
emociones:
|
Emociones negativas. |
Emociones positivas. |
Emociones ambiguas. |
|
*
Son experimentadas ante acontecimientos que son
valorados como amenaza pérdida, una meta bloqueada, dificultades que surgen
en la vida cotidiana. *
Requieren energías y movilización para afrontar la
situación de forma más o menos urgente. *
Algunas emociones negativas son el miedo, la ira,
ansiedad, tristeza, culpa, vergüenza, envidia, celos, asco, etc. |
*
Se experimentan ante acontecimientos que se valoran
como un avance respecto de los objetivos personales centrados en asegurar la
supervivencia progresar hacia el bienestar *
Estas emociones son agradables y proporcionan
disfrute y bienestar *
Algunas emociones positivas son la alegría, el orgullo,
el amor, el afecto, la fidelidad, etc. |
*
Pueden ser positivas o negativas, según las
circunstancias en la que se presenten. Por ejemplo, una sorpresa puede ser
positiva o negativa según lo que la ocasione, la esperanza se experimenta
ante algo que ocasione sufrimiento y que confiamos que se podrá superar. *
Algunas emociones ambiguas son la sorpresa, la
esperanza, la compasión y emociones estéticas (aquellas que experimentamos
ante una obra de arte y ante la belleza) |
Experimentamos cada una de las emociones, por lo cual
es importante reconocerlas y llamarlas adecuadamente.

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